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Hoy justamente comienzan las jornadas principales del clásico anual “Barret-Jackson”, el más importante de una serie de subastas que se realizan de forma simultánea en la zona, en donde tanto los fanáticos de la modalidad como los especuladores apostarán por más de 2,000 vehículos, algunos de los cuales costarán millones.
Aquí mismo en “Barret-Jackson” el pasado año un Oldsmobile 1953 que nunca vio la línea de producción se vendió por más de tres millones de dólares, el precio que se espera alcancen varios de los modelos subastados.
Además de “Barret-Jackson” hay otras muchas subastas este fin de semana en la zona, en lo que se ha convertido en una especie de carnaval automovilístico en el desierto. Otras casas que cada vez hacen más y más dinero son “Kraus” y “RM”. Esta última llevará a la tarima un auténtico carro de gángster, el Cadillac 1928 propiedad de Al Capone y un Aston Martin de los ejemplares de las películas de James Bond, el invencible 007.
Si usted hubiera comprado un carro de la era musculosa, digamos un Plymouth 1971 con motor Hemi de techo duro en el año 1998 por $60,000, hoy lo podría vender por $600,000, una ganancia del 900%.
Pero si hubiera invertido tal cantidad de dinero en una acción promedio de una compañía de tecnología, de las que se mercadean en la bolsa "Nasdag", hubiera perdido dinero.
El llamado “Boom” de las viviendas de los últimos cinco años es innegable, pero igual lo es el salto enorme en los precios de los autos de colección.
Ahora los que están de moda son los carros de la llamada “era de los músculos”, que comenzó en Detroit a finales de la década de los 60 y terminó en el abismo cuando la crisis del petróleo de los 70 obligó a una búsqueda desenfrenada de auto que consumieran menos combustible que aquellos monstruos devoradores de carburantes.
Basta nada más revisar la sección de subastas de la revista “Car Collector” para observar la marcha hacia el firmamento de los precios de los carros de esa llamada época de músculos. Cualquier modelo de entonces se vende de cien mil dólares en adelante. En otra subasta famosa “Russo&Steel”, realizada en Monterrey el pasado verano, un Dodge Challenger 1970 propulsado por un motor Hemi se vendió en $198,000, cuando unos pocos años antes nadie lo compraba por más de $2,000.
Un Ford Thunderbird sin nada particular comprado en 1998 por $30,000, tiene ahora un precio alrededor de los $80,000, lo que equivale a una ganancia del 140%.
Un paquete de cinco autos clásicos conformado por el Plymouth Barracuda de 1970; un Ford Mustang del 81; un Porsche Targa de 1957; un Chevrolet Bel Air 1957, y un Austin Haley 1967, modelo BJ8, entonces hubiera costado $136,000, mientras que el valor actual es sobre los $300,000.
Los organizadores de las subastas señalan que un ferviente coleccionista de carros ha hecho mucha más ganancia de 1998 hasta la fecha que un inversionista en el mercado de acciones tecnológicas, y en el proceso, además, se ha divertido mucho.
Si el universo nervioso de las subastas es su preferido entonces tenemos para darle gusto, como por ejemplo:
4.45 millones por el Mormom Meteor
Ferrari que fue conducido por gigantes del timón consigue subir a 5mil 610 millones de dólares
Viejos con músculos arrasan en subastas
Dos millones cien mil dólares por el Aston Martin de James en Goldfinger
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Se vende al mejor postor el Lancia de Benito Mussolini br>
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